lunes, 25 de septiembre de 2017

De cómo ser profesional




José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante

Cuando usted busca una solución a su problema, el que sea, pregunta a la gente que está a su alrededor por alguien que posea los conocimientos y habilidades necesarios para ayudarlo. Sin embargo, muchas veces esa recomendación recae en personas que carecen de lo necesario para ser el apoyo que requiere.

No importa si busca un plomero, un jardinero, un médico o un abogado. Igual es si busca un instalador de aire acondicionado o quién le lleve su contabilidad. Se necesita más, mucho más que conocimientos y habilidades para ser profesional.

Voy a darle un ejemplo que, además, puede caer en un delito. Los contadores son profesionistas que llevan la contabilidad de sus clientes. A eso están obligados y deben poner en su empeño sus conocimientos y habilidades al servicio del cliente conforme lo establece la ley. Sin embargo, en el contrato que existe entre el particular que requiere los servicios del contador y el profesionista, se pacta que éste debe hacer las declaraciones ante la autoridad de hacienda. Si el contador, arguyendo que no le han cubierto sus honorarios, deja de presentar las declaraciones, tiene responsabilidad contractual, civil, fiscal e incluso penal por no hacer aquello a lo que está obligado. El pago de sus honorarios no es causal suficiente para dejar de cubrir sus obligaciones.

Lo mismo el médico. Si por alguna razón no le han pagado sus honorarios, el galeno no podrá dejar a media operación al enfermo sin atención alegando que le deben sus honorarios. Ello será motivo de una reclamación posterior del doctor, pero no, nunca, causa para dejar de atender al enfermo.

Igual pasa con el abogado, con el plomero, con el contratista o con cualquiera que desempeñe un arte, profesión u oficio y que vaya por la vida buscando clientes y haciendo trabajos por contrato.

Cierto, necesita usted conocer el área en el que se desempeña, pero tal vez sea más importante que usted tenga como premisa de vida ser honesto: cumplir y honrar sus compromisos.

Conocimientos y habilidades son parte muy importante del quehacer humano. Sin embargo, la ética, la honestidad y la responsabilidad como forma de vida son las que distinguen y separan al profesional del amateur.

Usted podrá ser ducho en algún área del saber humano, pero si todos a quienes ha tenido oportunidad de defraudar cuentan su vida, ya no va a tener más clientes. Se quedará usted solo, sin poder hacer lo que sabe y claro, culpando a los demás, pues piensa usted que la culpa de que la gente no le crea es de los demás, de quienes le tienen mala voluntad y no acepta que su conducta es la que lo ha separado de sus clientes.

Por el contrario, cuando usted va formando una historia de responsabilidad, de cumplimiento, de honrar su palabra, siempre hay quién lo recomiende, quién hable bien de usted y le vaya dando ese empleo o recomendación que necesita para seguir haciendo la vida.

Los viejos lo decían: que tus hechos hablen por ti. Y sigue siendo válido.

Vale la pena.

Me gustaría conocer su opinión.

José Manuel Gómez Porchini




domingo, 25 de junio de 2017

La calidad profesional




José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante

Se define algo que está bien hecho como aquello que tiene calidad profesional. Es decir, la calidad profesional es más que la descripción de una conducta, es una verdadera forma de vida, de ser y estar.

Cuando usted busca algo o a alguien que tenga los mejores calificativos, definitivamente que piensa en aquello que está hecho por profesionales o que por sí mismo es un profesional.

Va usted a la tienda y encuentra dos productos casi iguales: uno hecho por profesionales, cubriendo todas las normas de calidad y preocupándose por entregarle al cliente un objeto que sirva, que sea eficiente y, además, que tenga muy buena presentación. El otro producto es una burda copia, un remedo amorfo, algo que usted sabe que al primer uso va a dejar de funcionar. Es decir, usted sabe que es un producto “pirata”.

Así es la vida también con las personas. El hecho de que alguien tenga un título de alguna profesión no garantiza que sea un profesional de la materia, la que sea. Acredita que cursó los estudios y tal vez, en las mejores universidades. Pero la calidad profesional no la va a encontrar por ninguna parte. Acredita ser profesionista, pero eso no es suficiente.

Hay varias preguntas que me hago en voz alta, como en reflexión para mí y que comparto con usted: ¿Puede un maestro que no lee enseñar a sus alumnos el placer de la lectura? ¿Podrá contagiarles el interés por aprender cuando el maestro es indolente? ¿Puede un docente que escribe con errores de ortografía y así enseña a sus alumnos, decir que es un profesional?

Voy más, mucho más allá de lo que acabo de dejar asentado.

Tuve necesidad de contratar los servicios profesionales de un notario público y los escritos, los trámites, el trato y todo lo que le rodea, parece una burda copia de una notaría pública profesional. Vamos, hasta el olor que la caracteriza: cualquiera diría que están procesando guano.

Fui a una universidad, de esas que tienen muchos “Campus”, que se ofertan como maravillosas y con carreras profesionales en unos cuantos cuatrimestres, con garantía al alumno de no reprobar materias y conocí a algunos de sus estudiantes. Tal vez algún día lleguen a ser profesionistas, con cédula y título, pero atrás de ellos no existe la calidad profesional. No hay el soporte necesario para saber hacer nada de manera correcta.

Fui al juzgado y el servicio que brindan riñe completamente con la calidad profesional. Se nota que son aficionados de la materia y que ignoran los rudimentos de la misma. Una de las autoridades me dijo que no podía dictar el acuerdo que yo estaba solicitando: “porque no lo sé hacer”.

¿Aceptaría usted a un médico que haga grandes esfuerzos, pero que no alcance a distinguir la gimnasia de la magnesia? Yo, no. Definitivamente, no.

Ahora bien: ¿Debo exigir que quienes opinan y dirigen los destinos de mi patria sean verdaderos profesionales o debo aceptar como válido que se distingan por ser personas y candidatos “piratas”?

Vale la pena.

Me gustaría conocer su opinión.

José Manuel Gómez Porchini
Orgullosamente mexicano.




Los candidatos ciudadanos




José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante

México está ante la encrucijada de permitir que el sistema, ya obsoleto y caduco, continúe en el poder, tanto a través de candidatos oficiales de los partidos políticos, como de candidatos “independientes” que, en realidad, son los que han perdido los cotos de poder dentro de esos partidos políticos.

En efecto, todos y cada uno de los que se autodenominan independientes vienen de las filas de los partidos políticos y a pesar de que ahora se den baños de pureza, es imposible que de pronto, hayan olvidado los manejos y privilegios que desde el poder han orquestado.

Si usted pretende que México tenga un verdadero cambio, por favor, debe concederse la oportunidad de buscar un candidato que sea ajeno a los partidos políticos, un candidato realmente ciudadano.

Y así, varios hemos levantado la mano para hacer saber nuestro interés en participar por buscar un puesto de elección popular, precisamente desde una trinchera ajena a los partidos políticos, que cada vez gozan de menos seguidores.

Solo con la participación decidida de todos y cada uno de nosotros, México podrá lograr el cambio que se busca.

Y no se requiere para la presidencia de la república una persona que tenga sueños ajenos a la realidad. Se requiere alguien con objetivos, que esté consiente que debe ser el empleado de mayor rango, pero siempre un empleado que debe responder al interés superior de la nación.

Para ello, debemos liberarnos de individualismos y grupos que solo buscan el poder para sí y en cambio, habrá que buscar y lograr el trabajo en equipo.

Ya hay varios grupos que reúnen los requisitos. Entre ellos y de manera principal, está Somos México, encabezado por Gustavo Jiménez-Pons. Vale la pena que se conceda la oportunidad de conocer sus propuestas y lo que está haciendo.

Una de las cosas que lo distingue, es que desde un principio prometió no llenar las calles con la basura electorera y mucho menos con su imagen. Lo que le interesa difundir, es la posibilidad de que México al fin, tenga un verdadero candidato afín al pueblo.

Conózcalo. Vale la pena.

Me gustaría conocer su opinión.

José Manuel Gómez Porchini
Orgullosamente mexicano.