domingo, 1 de mayo de 2016

El ocaso del outsourcing o una mala práctica que termina



José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante


Hace ya muchos años y por necesidades del servicio, algunas empresas, en especial las grandes, iniciaron una práctica que por sí sola es buena, no es dañina y que se supone no debería causar ningún problema… bueno, hasta que intervino el SAT y todo lo echó a perder.

Cualquiera de las grandes corporaciones, que por su especialidad, tenían un objeto social definido, vamos, que produjeran cervezas o vidrio o lámina, no tenían ni el personal ni el equipo para construir hornos o bodegas dentro de sus propias instalaciones; así nace la contratación de empresas ajenas, la “tercerización”, para que fueran a realizar una actividad que a la empresa le era ajena y para la que no estaba capacitada. Obvio, se pagaban las facturas por los costos de material y mano de obra, incluyendo impuestos. Nadie dijo nada y era una fuente de ingresos.

Pasaron muchos años y así siguió.

Por otro lado, desde siempre los sueldos de los trabajadores y todas las prestaciones sociales han sido uno de los costos, más bien, gastos de las empresas y no están afectos al impuesto al valor agregado, IVA por sus siglas. La empresa vende con IVA y los sueldos los paga sin IVA. Ahí el diferencial lo cubre la empresa.

De pronto a alguien se le ocurrió que si le entregaba una factura a la empresa por los costos de los empleados, así como las que entregaban las empresas, podrían deducir el IVA y el patrón obtendría un gran ahorro. Luego, surgió uno más inteligente y dijo que si los inscribía con salario menor ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, las cuotas serían menores… y otro opinó que mejor no pagaran seguridad social y otro dijo… bueno, hasta que llegamos al momento actual, en el que las empresas, grandes, medianas, pequeñas y hasta el aparato gubernamental, en lugar de contratar a sus propios trabajadores, mejor contratan los de una outsourcing y así no generan antigüedad, no tienen compromisos con el IMSS, no pagan impuestos, no cuestan casi nada… claro, el costo social es altísimo pero eso no hay quién se lo explique a la gente de gobierno.

De pronto el día viernes 29 de abril de 2016 aparece un Tribunal Colegiado, el Quinto en materia administrativa del Tercer Circuito, y lanza una Tesis Aislada que, por lo pronto, es obligatoria para los que residen en Jalisco y espero pronto sea a nivel nacional. La tesis dice: VALOR AGREGADO. LA SUBCONTRATACIÓN LABORAL DERIVADA DE UN CONTRATO DE PRESTACIÓN DE SERVICIOS NO ESTÁ GRAVADA POR EL IMPUESTO RELATIVO[1].

Es decir, de pronto se dan cuenta del daño que se ha venido causando al tejido social, a los obreros, a la planta productiva y a toda la sociedad al permitir que los obreros ya no tengan un patrón cierto, al eludir las obligaciones de seguridad social, al escamotearle al trabajador la antigüedad general de empresa, al robarles la participación de utilidades, vamos, al dejar solo y a la deriva al obrero que ya no reconoce ni respeta la figura del patrón, pues no lo alcanza a identificar.

Regresar a la seguridad de que cada empresa es responsable de sus trabajadores regresará al país parte, una gran parte, de la identidad perdida. Va mi más sincera felicitación a quienes intervinieron en tan atinada decisión.  

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

viernes, 22 de abril de 2016

Desencuentro con Ferríz de Con



Portada del libro publicado en 2004

Era un día temprano, no recuerdo la fecha pero podría ponerme a buscarla. Lo que pasa es que no vale la pena el dato. El que sí es relevante es que iba yo conduciendo mi coche en Monterrey y de pronto escuché en radio a Pedro Ferríz de Con, que estaba transmitiendo desde el Centro Convex aquí en Monterrey.

En ese momento cambié mi rumbo y me fui a buscarlo. Yo iba con la intención de explicarle a tan connotado comunicador mi propuesta de seguridad social. Y me recibió y platicamos.

Creí en ese momento y sigo creyendo ahora que es un hombre que comprende las cosas, pues cuando le estuve explicando mi propuesta, pareció entenderla y más aún, pareció interesarse. Quedó de analizarla con su equipo y en unos días más se pondría en contacto conmigo. En ese momento yo todavía llevaba siempre conmigo ejemplares de mi libro “El derecho al ahorro y a la seguridad social como garantías individuales” en el que detallo el impuesto de aportación de seguridad social indirecto y le dediqué un ejemplar para él en lo personal y le obsequié varios más para su equipo.

Es fecha que aún estoy esperando se pongan en contacto conmigo.
Contraportada.
Claro, después de ver la forma en que trata a los universitarios de Nuevo León y dado que yo soy uno de ellos, prefiero no tener trato alguno con esa persona, el que insulta a los de mi universidad.

José Manuel Gómez Porchini

viernes, 15 de abril de 2016

Notas recientes en Seguridad Social




José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante

El día siete de abril de dos mil dieciséis se firmó en la Ciudad de México el Acuerdo Nacional hacia la Universalización de los Servicios de Salud[i] que pretende, por lo que he visto, ser el remedio que nadie había encontrado y que, de pronto, aparece. Tiene como primer capítulo, Antecedentes, donde describe los avances que en materia de protección a la salud se han dado en el país, equiparando la creación del IMSS y del ISSSTE con algunas medidas burocráticas como la creación del Sistema de Protección Social en Salud de 2003 y algunos otros temas poco menos importantes.

Sigue con un Diagnóstico, como punto II, donde aparece lo siguiente: “…la segmentación por grupos de población, es el origen y principal fuente de inequidad del referido sistema, tanto en términos de financiamiento como de acceso a los servicios públicos, lo cual conlleva a una prestación de servicios de salud diferenciada en cuanto a la cobertura y calidad, limitando con ello la portabilidad del beneficio la convergencia en la prestación de los servicios”. Claro, si cada sistema tiene su origen en relaciones laborales distintas, no puede obtenerse un producto homogéneo.

El punto III es el Objetivo y lo señalan como: “…la suma de voluntades y capacidades de las partes firmantes, así como el desarrollo de acciones coordinadas y articuladas que permitan a la población tener un acceso efectivo con calidad a los servicios de salud, independientemente de su edad, lugar de residencia o condición social o laboral y sin restricciones financieras, geográficas o de oportunidad, a fin de lograr gradualmente la universalización en la prestación de los servicios de salud”. No tiene desperdicio el párrafo.

Sigue el punto IV, Compromisos, que son 10 incisos con un corolario, del que destaco lo siguiente: “6. Propugnar por el diseño y aplicación homogeneizados, de carácter interinstitucional, de guías de práctica clínica, protocolos de atención, grupos relacionados de diagnóstico (costos), expediente clínico electrónico y demás herramientas que coadyuven, a lograr en el mediano plazo, la universalización de los servicios de salud.” Así como “7. Impulsar un sistema de salud eficiente, con mecanismos que permitan mejorar su desempeño y la calidad de los servicios, que consideren esquemas de planeación, evaluación del desempeño y rendición de cuentas a la población. 8. Redefinir las directrices de coordinación del sistema de salud, para garantizar el uso ordenado de sus recursos financieros, la mejor utilización de la infraestructura hospitalaria y el óptimo desempeño de los recursos humanos, a fin de hacer efectiva y equitativa la protección de la salud para toda la población, mediante la celebración de instrumentos jurídicos entre las diversas instituciones del sector público, en los que se establezcan los compromisos, términos y condiciones, así como las formas de pago, con las que se garantizará la atención médica, sin tomar en consideración su afiliación o derechohabiencia.”

Por supuesto, no puede quedarse fuera lo siguiente: “10. Propiciar la corresponsabilidad de los derechohabientes y beneficiarios en el cuidado de su salud, mediante acciones que favorezcan la modificación de los determinantes que influyen en ella”.

La parte final o corolario dice: “Este Acuerdo instituye una nueva forma de coordinación, entre la Secretaría de Salud, las instituciones de seguridad social y los prestadores de servicios de salud de las entidades federativas, con un enfoque de transversalidad y de derechos humanos, en aras de alcanzar el ejercicio real del derecho a la protección de la salud”.

Ya está en sus manos la información que han firmado el Secretario de Salud y Coordinador del Sector Salud en México, así como los Directores del IMSS y del ISSSTE, además de los gobernadores de Baja California Sur, del Estado de México y de Oaxaca.

Esa es la nota relevante generada en el sector oficial y que sienta las directrices para que el día de mañana se pueda, aplicando el punto 8 arriba transcrito, “…[establecer] los compromisos, términos y condiciones, así como las formas de pago, con las que se garantizará la atención médica, sin tomar en consideración su afiliación o derechohabiencia”, lo que significa que con independencia de que usted tenga o no derecho a seguridad social como conquista de su sindicato, como privilegio por su empleo, se le aplicarán “formas de pago”.

En otro nivel, existe la convocatoria a la Semana de la Seguridad Social en el Senado de la República Edición 2016 para los días del 25 al 29 de abril de 2016, a la que, sin conocer la nota del día siete ya invocada, tuve la intención de asistir y al efecto, envié una petición para participar por redes sociales al Senador Fernando E. Mayans Canabal, quien amablemente contestó a mi solicitud pidiéndome que me coordinara con la maestra Odilia Ulloa, quien tiene el cargo de Vicepresidente de la Academia Mexicana de la Seguridad Social y por ende, experta en el tema, como dejan ver sus intervenciones que aparecen en la red de redes.

Al comunicarme con la maestra Ulloa, me explicó amablemente los por qué no puedo participar en el evento. Traté por todos los medios de hacerle saber que mi propuesta es original, es distinta, es real y es innovadora y me pidió que buscara lo que se ha escrito al respecto, es decir, de la seguridad social ajena a la relación laboral formal.

Le comenté que en 2004 participé en el Concurso Anual de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, CISS por sus siglas, de la que entonces era presidente quien tenía el honroso cargo de Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social. No obtuve premio, no conseguí reconocimiento ni mención o distinción alguna. Para mí, en ese momento fue un gran quebranto, pues tenía mucha fe. Sin embargo, no he cejado en mis afanes, como lo prueba esta nota y mi interés en sumar en beneficio de la seguridad social para todos. Después de mi primer libro del tema[ii], años después, he publicado varios libros más y muchas notas[iii] en prensa escrita y electrónica y además, se han publicado otros libros por diversos autores que recogen lo que he venido proponiendo desde 2004.

Informé a la maestra Ulloa mi experiencia y las razones de mi interés por participar, pero lamentablemente no logré convencerla de la importancia de la propuesta que planteo.

La realidad es que nuestros políticos, los que usted y yo pagamos, no encuentran la forma de resolver el problema de las pensiones, de la seguridad social en general y la manera más fácil para hacerlo es cobrándole a los mexicanos por un servicio al que deberían tener acceso como derecho. Lo que yo propongo es la forma completa para resolver la crisis de la seguridad social. Usted ya la conoce. Está en mi muro. Está a mi nombre[iv]. Está en la red.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.